Joaquín “El Chapo” Guzmán tan odiado pero mucho más glorificado. A través de la música, el capo logró la admiración especialmente de jóvenes y seguidores que alababan su “humildad” y su sagacidad para burlar al gobierno mexicano.

Inspirado por esas historias, el cantautor Gerardo Ortiz, que nació en Pasadena pero vivió gran parte de su vida en Badiraguato, Sinaloa, revolucionó musicalmente un género que ahora ha desplazado, entre los jóvenes de su generación, a otros como el pop en español.

Los cantantes y grupos, originarios sobre todo de Sinaloa, Durango y Nayarit, eran precisamente los que comenzaron a cantarle a “El Chapo”, a quien guardaban cierta admiración.

Agrupaciones como Los Tucanes de Tijuana, El Potro de Sinaloa, Los Canelos de Durango, Las Voces del Rancho, El As de la Sierra y Lupillo Rivera, por mencionar algunos dieron impulso a una nueva generación de intérpretes jóvenes, que encontraron en sus canciones identidad.

Ortiz que ha sido llamado “El rey del corrido”, Noel Torres, Larry Hernández, El Komander, Los Buitres de Culiacán, Voz de Mando, Los Buchones de Culiacán, Los hijos de Hernández y Calibre 50, entre una larga lista, no sólo fortalecieron las hazañas de “El Chapo” y otros narcotraficantes con sus corridos, sino que cambiaron la manera de narrar y de componer musicalmente los narcocorridos, originado una evolución en la industria musical.

 

Foto: Mezcal Entertaiment